Sobre nosotros
En el Instituto Nacional de Peritaje Social trabajamos con un objetivo claro: acercar el rigor de la pericia social a quien lo necesita, tanto en el ámbito judicial como fuera de él.
Quiénes somos
Fran Sedano
Director del Instituto Nacional de Peritaje Social
El Instituto Nacional de Peritaje Social existe desde 2015, dando servicio a despachos de abogados, a familias y particulares, y a profesionales del ámbito social que quieren formarse en esta disciplina. Como equipo, formamos parte de uno de los equipos psicosociales de los juzgados de Córdoba desde hace más de 15 años, donde valoramos situaciones familiares para ayudar a la justicia a decidir con más información. Junto a ese trabajo, atendemos peritajes y valoraciones a instancia de parte, para despachos de abogados y familias que necesitan una mirada experta antes o durante un procedimiento.
Soy Fran Sedano, director del Instituto, y he intervenido en más de 500 procedimientos judiciales. Esa experiencia nos permite conocer desde dentro no solo cómo se valora, se redacta y se defiende un informe o peritaje social ante el juzgado, sino también las muy distintas circunstancias por las que puede atravesar una familia — y de ahí nace el resto de servicios que ofrecemos: el peritaje social, los informes y las valoraciones sociales para quien necesita una prueba objetiva ante un procedimiento; los planes de parentalidad y el informe de competencias parentales para despachos que quieren reforzar sus peticiones con contexto social; la bitácora de seguimiento parental para dejar constancia del día a día ante el juzgado; y la coordinación de parentalidad para familias en conflicto que necesitan un árbitro que marque el rumbo.
Cómo trabajamos
Los casos de familia casi nunca son solo sociales. Por eso, cuando el caso lo pide, trabajamos junto a profesionales de la psicología para que la valoración tenga la mirada completa que necesita — nunca desde una sola disciplina cuando la situación pide más de una.
Por qué el Instituto
Elegí este camino porque creo que la justicia necesita mirar lo social para ser justa: detrás de cada expediente hay personas, y las decisiones que se toman en un juzgado marcan sobre todo a los menores que no eligieron estar ahí. Humanizar ese proceso sin perder rigor técnico es lo que me trajo a esta profesión — y es lo que sigue guiando el Instituto.
Existimos para poner ese mismo rigor al alcance de quien lo necesita: despachos que quieren reforzar sus peticiones con contexto social, y familias que necesitan entender cómo se va a valorar su situación. También formamos a otros profesionales que quieren especializarse en esta disciplina — con la misma exigencia.
